9 sep. 2009

Memoria del proyecto


Operación Conceptual

Si bien este proyecto digital encapsula una obra literaria de Pierre Quiroule (la Ciudad Anarquista Americana) a través de una reedición completa, ésta se resignifica al ser situada en la actualidad a través de herramientas de simulación virtual, imbricando el texto original de 1914 con las imágenes de un modelo 3D producido en el Siglo XXI y con material complementario producido especialmente.
Esta operación es similar a la realizada en mi obra anterior “Proyecto Pulqui 2”, en donde en un proceso de deconstrucción-construcción también reproduje los elementos fundamentales de esa rara avis del primer período peronista (el avión a reacción Pulqui 2) persiguiendo una visión despojada de nostalgia y focalizada en la posibilidad de concreción.




Desarrollo del proyecto


a- Zelle05 Kreuzungen (agosto de 2005):


El curador alemán Volkmar Billig convocó a cuatro artistas de distintos países para realizar una muestra en Nössen, Alemania a partir de una pauta de trabajo compartida.
La idea básica que convocó a los artistas de “Zelle05 – Kreuzungen” se puede resumir en el significado del vocablo alemán Zelle, que tiene distintas acepciones. Por un lado así se llamaba a las celdas de los claustros eclesiásticos (Altzella significa el "viejo claustro") por otro lado a las células de los organismos biológicos, o bien a las celdas electrolíticas que permiten generar electricidad a través de las reacciones químicas (pilas voltaicas). Volkmar Billig produjo un libro-catálogo incluyendo distintas monografías de investigación y el recorrido de la obra de los participantes.



Los artistas que formaron parte de la muestra fueron:

- Vadim Zakarov (Rusia)
- Susan Hefuna (Egipto)
- Yana Milev (Alemania)
- Ricardo Pons (Argentina)


Para dicha muestra desarrollé una videoinstalación basada en un modelo 3D de la Ciudad Anarquista de Pierre Quiroule. Una proyección cenital en un claustro del Monasterio Cisterciense del siglo XIII Altzella (viejo claustro) sobre una pantalla texturada (con el relieve del plano de la ciudad) ubicada en el piso que invitaba a los visitantes a conocer el modelo de la ciudad a partir de un vuelo rasante.
La idea del crecimiento celular de las ciudades propuesto por Quiroule se vinculaba con la propuesta curatorial en forma directa, y a su vez con la estrategia utilizada por los monjes cistercienses para evangelizar los territorios de Europa (vinculación con el sitio específico de la exhibición)

Si bien para la realización técnica utilicé como plataforma un simulador de vuelo (cuya técnica había investigado en el proyecto anterior – Pulqui 2), las imágenes hacían abstracción del avión en sí, y se concentraban totalmente en un recorrido del escenario de una manera totalmente subjetiva.
Esta manera de representación tuvo algunas limitaciones visuales propias de la tecnología utilizada. Los objetos tridimensionales ubicados en el escenario del simulador de vuelo son interpretados y representados en la pantalla solamente cuando el software determina por sí mismo que están dentro del campo visual del navegante, administrando de una manera exageradamente económica el uso de la memoria RAM de la computadora, y tomando decisiones arbitrarias que resultan en que determinados objetos aparecen y desaparecen al azar. Esto genera un efecto no deseado que luego de la instalación de Alemania me movió a pensar en otro tipo de modelización 3D más evolucionada. A partir de estas limitaciones es que decido encarar posteriormente el desarrollo de un modelo con herramientas de diseño arquitectónico (3D Studio).

b. Premio LIMBO / Museo de Arte Moderno de Buenos Aires/ Fundación Telefónica (2006):

La Ciudad Anarquista Digital participó como proyecto en dicho concurso, proponiendo:
- seleccionar un software de diseño de arquitectura para reproducir la ciudad anarquista (finalmente 3D Studio más renderizaciones de determinados recorridos)
- basarse en la experiencia anterior para dibujar un modelo completo de la ciudad a partir de los edificios y construcciones típicas del mismo

El proyecto es bien recibido por el jurado quien le otorga el Segundo Premio.
Con el aporte económico de la Fundación Telefónica el modelo 3D se concreta y exhibe en una instalación conformada por una vitrina y un monitor de plasma.
En la vitrina se podía ver también el libro original de 1914 y en el monitor se reproducía en loop un video monocanal basado en la edición de los rénderes del nuevo modelo.
Durante el proceso de investigación entré en contacto con la arquitecta Celia Guevara, quien siendo la especialista más importante del tema colaboró en forma definitoria en la concreción del modelo.
En paralelo, Celia Guevara exhibió el video monocanal en las actividades de cierre de su cátedra de arquitectura utópica en el Instituto de investigaciones Bruno Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

c. 8va. Bienal de Video y Nuevos Medios (Santiago de Chile – octubre 2007):

El curador de la muestra (Néstor Olhagaray) invitó a La Ciudad Anarquista Americana a participar de la importante muestra que se realizó en el año 2007.
En dicha oportunidad fue exhibida como loop monocanal en un monitor de plasma. La muestra incluyó la edición de un libro-catálogo específico.

d- Proyecto reedición del libro (Ciudad Anarquista Digital – 2008/2009):

Como última etapa evolutiva del proyecto, me propuse producir un libro-objeto o libro de artista de tirada limitada y numerada acompañado de un DVD-ROM, permitiendo por un lado el recorrido de la obra literaria de Pierre Quiroule en una reedición junto con variado material de investigación y por otro el recorrido del modelo virtual a partir de renderizaciones de video.
Comencé el desarrollo del mismo en el segundo semestre de 2008, planeando como primer paso la recopilación del material de investigación. En conjunto con Néstor Restivo (periodista y Licenciado en Historia) entrevistamos a Juan Suriano (historiador especializado en anarquismo) y comencé a encarar el trabajo de diseño editorial con Daniel Roldán (artista y diseñador gráfico).

e- El futuro no es lo que era (Rodrigo Alonso – Fundación OSDE – mayo/junio 2009):

El curador Rodrigo Alonso invitó a “Ciudad Anarquista Digital” (ya en su último formato de libro de artista) a participar junto con el video monocanal “REM (Hecho en Argentina)” y “Proyecto Pulqui 2” a la importante muestra que se realizó en la Fundación OSDE de Buenos Aires (espacio IMAGO) durante los meses de mayo y junio de 2009.
Esta muestra incluyó también la realización de un libro-catálogo con textos de investigación de Rodrigo Alonso.
Se realizaron también clases abiertas sobre los dos proyectos digitales (“Ciudad” y “Pulqui”) con los alumnos de la cátedra de Jorge La Ferla (FADU), de Andrea Juan (UNTREF), etc. donde luego de recorrer la muestra repasamos los aspectos conceptuales y técnicos.


Ricardo Pons, 2009

Imagenes del Modelo 3D







Premio MAMbA - Fundación Telefónica, 4ta Edición

Arte y Nuevas Tecnologías
del 8 de Septiembre al 22 de Octubre 2006
Inauguración 7 de setiembre 19 horas
Espacio Fundación Telefónica
Arenales 1540 Buenos Aires Argentina
Tel/Fax: (5411) 4333-1300 /4333-1301


Curadora invitada: Laura Buccellato

CATEGORÍA PREMIO LIMBØ
PROYECTO MULTIDISCIPLINARIO EXPERIMENTAL
Segundo Premio
Ricardo Pons - Ciudad Anarquista Americana

CDROM interactivo - Modelo 3D. Work in Progress
Supervisión de diseño: Arq. Celia Guevara
Programación 3D: Prof. Daniel Venditti (Jefe Area Diseño 3D Image Campus)


CATEGORÍA GRAN PREMIO A LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS
Martín Bonadeo - Moebius Display - Escultura lumínica dinámica

CATEGORÍA PREMIO LIMBØ PROYECTO MULTIDISCIPLINARIO EXPERIMENTAL
Primer Premio - Paula Gaetano AdiAlexitimia - Escultura robótica

CATEGORÍA VIDEO EXPERIMENTAL
Primer Premio - Leonello Zambon - Eleuvdee + (zerointerferencia). Seis6 cantos en torno a la afasia y otras interferencias
Segundo Premio - Sebastián Díaz Morales - Lucharemos hasta anular la ley
Tercer Premio - Graciela Taquini - Granada
Mención de honor - Pablo Ziccarello - Microcentro
Mención de honor - Arte Proteico (Federico Caram, Armando Frezze y Virginia Fillol)

VIDEOS SELECCIONADOS
Marta Ares - In
Graciela Ciampini - entrar_en_la_profundidad_de_la_distancia
Rodrigo Demirjian Seefeel - Turn on, turn off (de la serie minimal experimental noise)
Grupo Barfuss (Pablo Harymbat y Lucas de la Cruz) - Flower guiso
Julieta Hanono - La alcaldía
Florencia Levy - 9 estudios para un paisaje
Micaela Puig - Casa tomada
Victoria Sayago - Algo pasa en Potosí
Maria Inés Szigety - ¡¡Video ya!!
Carlos Trilnick - El hombre es una duda

CATEGORÍA ARTE MULTIMEDIA EXPERIMENTAL
Primer Premio - i2off.org+r3nder.net(Iván Ivanoff y José Jiménez) - ZetzNet Art - http://i2off.org/zetz
Segundo Premio - Juan Pintabona - Buenos Aires WorldNet Art - www.buenosairesword.com.ar

CATEGORÍA ARTE DIGITAL
Primer Premio - Leonardo Solaas - Intimidad Imagen digital

Propuesta Conceptual

La simulación 3D en computación implica necesariamente un ejercicio de construcción/de-construcción. Independientemente de las distintas herramientas o artefactos de que el artista-investigador ha dispuesto en las distintas épocas, este ha sido siempre uno de los mecanismos de adquisición de conocimiento y análisis crítico. El análisis del conjunto, la división en partes, el análisis individual, luego la generación del modelo, su síntesis y finalmente la reproducción para el estudio de situaciones conocidas o hipotéticas.

La acumulación y transmisión del conocimiento ha cambiado dramáticamente con el desarrollo de los medios informáticos. La circulación de información, que a su vez es sinónimo de poder real, se concentra cada vez más en una porción minoritaria de los habitantes del mundo. Por otro lado, el uso de la navegación tridimensional, al copiar nuestros patrones físicos, habilita útiles formas virtuales para conocer el mundo o para compartir información.

Así como en el plano literario la metáfora es uno de los más poderosos elementos de comunicación y de transmisión de cultura e ideas, puede considerarse también que una simulación modelística puede representar también una metáfora que nos permita reflexionar sobre la realidad.

El modelo 3D de la “Ciudad Anarquista Americana”, más allá de un ejercicio estético, plantea una postura reflexiva acerca de la necesidad de ensayar utopías regionales o locales en un mundo en donde abrumadores medios técnico-económicos vehiculizan la imposición de un único sistema de valores y al mismo tiempo de control. Dichas utopías regionales o locales deberían actuar como células biológicas que aprendan las distintas estrategias de los virus para evitar la acción de los “anticuerpos” del sistema. A su vez, los mensajes de comunicación entre las distintas utopías regionales deberán ayudar a constituir así un tejido vivo.

Ricardo Pons, 2009

El libro



La “Ciudad Anarquista Americana (obra de construcción revolucionaria)” de Pierre Quiroule (seudónimo del ácrata francés Joaquín Alejo Falconnet) fue publicada en Buenos Aires en el año 1914 por Ediciones La Protesta.

Esta obra podría ser incluida en la categoría de los relatos utópicos que en diferentes épocas aparecieron como respuesta a las críticas sobre el Anarquismo que afirmaban que “sólo quería destruir todo sin proponer algo a cambio”. Nos parece importante rescatar aquí algunos de los elementos llamativos que contiene, producto de las influencias e imaginario de su autor, y además describir brevemente el contexto en el que fue escrita.

La lectura de esta novela revela un estilo muy particular (según el investigador Félix Weinberg, un cierto “romanticismo tardío”). Se debe transitar una articulación del relato impostada, excesivamente retórica y florida, muy distinta del hablar de nuestros días. Esta manera tan particular de plantear las “escenas” y narrar en base a diálogos seguramente se debe a que la estructura narrativa de Quiroule proviene de la dramaturgia, además por supuesto de los incontables panfletos y crónicas de difusión ideológica que escribió.

La línea argumental de La Ciudad Anarquista Americana se basa en las “tribulaciones” del protagonista principal -llamado alternativamente “Súper”, “El Físico” o “El Antiguo” - para poner a punto un arma que inventó, el “Vibraliber”, la cual permitiría rápidamente liberar Europa aún oprimida por el Capitalismo y las Monarquías. Durante la estadía de este personaje en la ciudad (a nuestro entender la verdadera protagonista del libro) el autor aprovecha para describir profusamente la urbanística (edificios, avenidas, áreas comunes), las costumbres de los individuos, la organización económica y las “reglas-no reglas” establecidas para la interacción social. Hacia el final, a modo de crónica ficcional, el autor nos relata los “sucesos” acaecidos durante la imaginaria revuelta que como máquina de relojería y casi sin disparar un tiro instauró el Anarquismo en Argentina aprovechando la embriaguez general, producto de las bacanales del Centenario de la Revolución de Mayo.

El elemento más pintoresco del libro original de 283 páginas es un colorido plano general de “La Ciudad de los Hijos del Sol” que venía dispuesto como un “desplegable”. Cabe mencionar que en la reproducción parcial que forma parte del interesante ensayo de los setenta “Dos Utopías Argentinas” de Félix Weinberg (ver Bibliografía) se puede encontrar también una versión del mismo plano respetando los colores originales pero a escala reducida. El trabajo de Weinberg reproduce parcialmente el texto omitiendo intencionalmente todas las páginas donde se narran las mencionadas peripecias de “El Antiguo”.





Quiroule enuncia en su texto una gran cantidad de propuestas novedosas para la resolución de los problemas sociales y económicos de su época (manifestadas en forma evidente o soslayada), muchas de las cuales han sido duramente criticadas por ciertos analistas en tanto fantasiosas, inaplicables o extravagantes. En forma pormenorizada se describen el comportamiento social e individual, la educación, la alimentación, la higiene, qué hacer con los “restos” de la economía y sociedad anteriores, el nuevo sistema productivo, etc.

El acceso al conocimiento que en general tenían los anarquistas era desestructurado, similar al de los niños antes de haber sido moldeados (estandarizados y achatados) por el sistema académico (enciclopedista, taxonómico, jerárquico, etc.) y Quiroule en parte no representó una excepción a la regla. Esto explica que en una lectura superficial, algunas de sus aseveraciones puedan sonar revolucionarias, pero analizadas con cierta rigurosidad técnica contradigan principios científicos básicos o conceptos prácticos elementales.

De cualquier manera opinamos que el verdadero valor de esta obra de Quiroule, que no intenta ser un “manual técnico de implementación anarquista”, trasciende ampliamente este punto de vista. Inclusive los desarrollos tecnológicos necesarios para implementar algunas de sus ideas no estaban disponibles en la época en que fue escrita la novela, lo que configura ciertas “visiones anticipatorias” al mejor estilo de Julio Verne que han tenido luego desarrollo real. Quizás todo esto sirva también como disparador para que un lector activo e inquieto pudiera imaginar sus propias alternativas.

Valorar a través de un análisis tecnológico duro los planteos pseudocientíficos de Quiroule estaría tan fuera de contexto como hacer lo mismo con la novela “De la Tierra a la Luna” del mencionado Julio Verne, en la cual el autor imagina una bala de cañón como hipotético vehículo para viajar al espacio. Cualquier lego podría preguntarse qué pasaría con los seres vivos en el interior de dicho habitáculo luego de tamaña aceleración inicial, cuando se ha comprobado en el pasado que los cohetes son mucho más aptos para tal fin por la posibilidad de administrar el empuje y obtener una aceleración progresiva. También se pasa por alto desopinadamente la imposibilidad de escapar de la atracción terrestre si no se alcanza y mantiene la velocidad mínima de escape, no haber pensado en un eventual retorno de la tripulación, la ya conocida falta de atmósfera en la Luna, etc. Nadie se atreve hoy a negar el valor literario de la obra de Julio Verne (legitimada mundialmente), como nadie puede negar tampoco que Quiroule articuló un pensamiento ecológico novedoso para la época, el cual aún en la actualidad sería muy digno y rescatable, demostró con claridad suficiente la necesidad de instaurar el desarrollo sustentable en las bases mismas de la “producción” de elementos, clamó por la armonía del Ser Humano con la Naturaleza, denunció la banalidad de los elementos de consumo, etc. Resulta aun más rica la re contextualización en el presente de dichas propuestas críticas, como disparadoras de nuevas reflexiones acerca de la verdadera evolución de la Humanidad y sobre todo sobre el empecinamiento en seguir alimentando un modelo liberal capitalista que hoy día está sumido en una de sus más profundas crisis.

Las fuentes inspiradoras de la Ciudad Anarquista Americana de Pierre Quiroule, teniendo en cuenta la época en la cual fue escrita, tanto en su estructura como en su contenido ideológico, son fácilmente deducibles: “La société au lendemain de la révolution” de Jean Grave, “News from Nowhere” de William Morris, un poco más lejos la “Utopía” de Thomas More, pero por sobre todo el pensamiento de Kropotkin (mencionado por Quiroule en el prólogo), y los socialistas utópicos Fourier, Saint-Simon, Owen y Proudhon.

¿Dónde sitúa exactamente Quiroule su “Ciudad Anarquista Americana”? El autor menciona algunas referencias utilizando nombres metafóricos tales como la provincia de la “Santa Felicidad” (seguramente Santa Fe) al norte de “Las Delicias” (Buenos Aires) situada a orillas del “río Diamante” (el Río de la Plata). Ubicar la utopía en la llanura pampeana contrasta con algunas experiencias anarquistas como la del italiano Enrico Malatesta, quien además de trabajar activamente en Buenos Aires, buscó el oro de la Patagonia. Según comenta Christian Ferrer en su libro Cabezas de Tormenta (ver bibliografía) “…A mediados del siglo XIX la Patagonia era sinónimo de territorio desconocido…””…Era el mundo exclusivo de los Tehuelches y Mapuches. Y aún circulaban leyendas improbables sobre la existencia de El Dorado, la ciudad forrada en oro que buscaron afanosamente los conquistadores españoles…” Thomas More también ubica la utopía en un “Nuevo Mundo”, pero en un ambiente “insular” (característica que podría dar lugar a una larga disquisición). Domingo Faustino Sarmiento en “Argirópolis” propone la isla Martín García como lugar para erigir la capital de un nuevo estado latinoamericano formado por Uruguay, Argentina y Paraguay. Luego de analizar la complicada situación imperante en las Provincias Unidas del Río de La Plata, el futuro presidente propone la generación de una nueva ciudad capital al estilo de las ciudades europeas:…“La América española se distingue por la superficie desmesurada que ocupan sus ciudades apenas pobladas; y el hábito de ver diseminarse sus edificios en la llanura nos predispone a hallar estrecho el espacio en que en Europa están reunidos doscientos mil habitantes. De este despilfarro de terreno viene que ninguna ciudad española en América pueda ser iluminada por el gas ni servida de agua, porque el costo excesivo de los caños que deben distribuir una u otra no encuentran cincuenta habitantes en una cuadra”... Celia Guevara dijo también que “a diferencia de Quiroule, Sarmiento no dibujó su plano de Argirópolis pero sí dibujará más tarde la Buenos Aires onírica, en carta a su amiga Aurelia”...

También es importante considerar la coordenada temporal en el relato de Quiroule. Si bien el libro fue publicado en 1914, los primeros acontecimientos tienen lugar en un pasado relativo (puntualizando el año 1910 y sus festejos del Centenario como el comienzo de la Revolución), y tiene su desarrollo básico (el “presente” del relato) en una época que podría situarse aproximadamente en la década de 1930 (un futuro paradójicamente cercano a la fecha real de la muerte del autor). Esto lo diferencia de la mayoría de los textos utópicos los cuales suelen plantear su eje de tiempo desde el presente (situación no deseada) a un relato onírico desarrollado completamente en el futuro a partir de experiencias iniciáticas (P.ej.: “News from Nowhere” de William Morris y “Buenos Aires en 1950” de Otto Dittrich). En el primer caso un absorto viajero temporal (que podría ser un “alter ego” del autor), visita la ciudad de Londres en un futuro lejano respecto del momento en que el libro fue escrito, la cual se ha transformado desde un “presente-pasado” enfermo y contaminado (a mediados del SXIX) a un “futuro-presente” sano y bucólico (a principios del SXXI). En el caso de Dittrich, un anarquista pierde la conciencia luego de un atentado (a principios de SXX) y es mantenido durante casi cuatro décadas en estado vegetativo en un hospital, siendo despertado luego por su hijo, quien ya adulto lo guía en un recorrido por una Buenos Aires de 1950 en donde la Revolución había triunfado y se habían efectuado profundas transformaciones.

La organización social de la “Ciudad de los Hijos del Sol” sería acorde con las ideas anarquistas: no existirían las jerarquías ni los funcionarios dedicados al control (“nadie tendría poder por sobre nadie”) siquiera en la intimidad de la pareja humana o en la relación con los hijos, los cuales a la sazón serían separados de los padres para ser cuidados por voluntarias en las “Pouponnières” y luego educados en las escuelas comunitarias. Quiroule dedica una parte importante de su libro al sistema educativo, quizás en lo formal lo más cercano a lo que implementó el comunismo ruso, a diferencia de la organización de la producción y auto coordinación del trabajo, que dista muchísimo de la experiencia concreta de la Revolución de Octubre (y se acerca mucho más a los preceptos de Kropotkin). Se asignaría una importancia capital a la igualdad de géneros y al desarrollo de la educación física; pero no tanto a lo relacionado con la medicina comunitaria, ya que según el autor los individuos habían reducido drásticamente su padecimiento por enfermedades al volver a experimentar una relación armónica con la Naturaleza. Cada individuo además sería capaz de administrarse los cuidados médicos mínimos, y en última instancia decidir cuándo su aporte a la sociedad había llegado a su fin sin necesidad de prolongar artificialmente los padecimientos seniles.

Las consideraciones sobre arquitectura y el urbanismo merecerían un capítulo aparte. Las amplias avenidas parecían diseñadas según la planificación francesa del SXIX, combinando el trazado ortogonal con las rápidas diagonales pavimentadas, cumpliendo la doble función conducir los vientos y permitir el desplazamiento de automóviles y aviones (autogiros eléctricos de despegue cuasi vertical). Los padecimientos permanentes de los transeúntes e itinerantes del capitalismo expuestos a la contaminación durante prolongados trayectos desde la casa al trabajo serían suprimidos por la vuelta a la organización medieval de la producción. Las personas vivirían en idílicas casas de vidrio fundido de vistosos colores insertadas en un frondoso bosque que bordearía la ciudad, yendo solamente “al centro” para realizar actividades comunitarias de esparcimiento e interacción o “al campo” para participar en las actividades productivas. Las fábricas con operarios mono funcionales (como burda extensión de las máquinas) no existirían más y la carga laboral se repartiría entre todas las personas (capacitadas para cualquier menester). El requerimiento de tecnología se reduciría sensiblemente debido a la eliminación de los elementos superfluos de consumo, volcándose mayoritariamente la actividad hacia la agricultura. La desaceleración del ritmo de la economía implicaría también una tremenda reducción de la jornada laboral a un máximo de 4 ó 6 horas (cabe remarcar que en la época en que se escribió este libro en casi todo el mundo se trabajaba de 10 a 12 horas diarias). De más está decir que el dinero dejaría de circular, destruyendo el concepto de mercancía y valor.

Las expresiones artísticas tuvieron para Quiroule una marcada importancia a través de una revalorización de los cánones clásicos pero contaminados éstos con elementos del folklore criollo (algunas propuestas de “sincretismo” de dichos elementos suenan quizás un poco ridículas por lo forzadas).

Como la producción de energía innecesaria implicaría el sometimiento de los trabajadores involucrados a vivir en condiciones de trabajo imperantes durante el capitalismo, el ahorro y aprovechamiento de los recursos estaría bastante cuidado, desalentando el despilfarro y el uso ocioso. Eso terminaría dejando obsoletos los ferrocarriles, tranvías y automóviles tal como los conocemos hoy, concentrándose para la movilidad en los medios personales impulsados por energías no contaminantes. Las ciudades también tendrían un límite planificado para su crecimiento, exportando el exceso a otras zonas aledañas, obligatoriamente ubicadas a una distancia mínima indicada.
Ricardo Pons, 2008

Contexto ideológico e histórico

Vale la pena hacer un breve comentario sobre los importantes conflictos ideológicos que tuvieron lugar a fines del SXIX y comienzos del SXX respecto del modo de implementación de las ideas socialistas, los cuales seguramente han tenido influencia en el pensamiento de Quiroule. La tradición utópica que en gran parte nutrió al socialismo tuvo gran desarrollo luego de la Revolución Francesa y antes del recrudecimiento de los avatares del proletariado, ya que el sistema derivado de la Revolución Industrial aún no se había implementado con toda su crudeza en los países desarrollados (jornadas laborales inhumanas, hacinamiento en las ciudades a partir de la desorganizada migración de la mano de obra desde el campo, aparición de nuevas enfermedades producto de la paupérrimas condiciones de vida y de lo que hoy conocemos como stress, aparición del producto estándar industrializado en detrimento de la artesanía del taller medioeval, etc.). Los pensadores del socialismo utópico no pueden ser leídos sin tener en cuenta lo anteriormente mencionado. Los trabajos posteriores de Engels y Marx se gestaron luego de la aparición de la clase obrera industrial (proletariado) desarrollando en profundidad el componente económico del problema a partir de una fuerte base científica aplicando ecuaciones matemáticas. Sin embargo el marxismo buscó abiertamente diferenciarse del “socialismo utópico” tildándolo de anacrónico y ensañándose especialmente con el cuasi contemporáneo Proudhon, agudizado este conflicto quizás también por un condimento político de rivalidad franco-germana: “…La situación se nos hace más clara aún cuando leemos lo que después de estallar la guerra escribe Marx a Engels en julio de 1870: “los franceses necesitan palos. Si triunfan los prusianos, la centralización del state power será provechosa para la centralización de la clase obrera alemana. Además la preponderancia alemana trasladaría de Francia a Alemania el centro de gravedad del movimiento obrero de Europa Occidental, y basta comparar el movimiento de ambos países, desde 1866 hasta la actualidad, para ver que la clase obrera alemana es superior a la francesa desde el punto de vista teórico y por su organización. Su preponderancia sobre la francesa en el escenario mundial sería al propio tiempo la preponderancia de nuestra teoría sobre la de Proudhon, etc.” Se trata, pues, en sentido eminente, de una actitud política. Por consiguiente, debe considerarse consecuente el hecho de que poco después Engels, en una polémica contra Proudhon (“Sobre la cuestión de la vivienda”), lo califique de puro diletante, ignorante y perplejo frente a la economía, que predica y se lamenta “allí donde nosotros demostramos”. Además, presenta claramente a Proudhon como utopista: el “mejor mundo” que él construye, queda “aplastado en capullo por el pie del desarrollo industrial en su avance…” (“Caminos de Utopía” de Martín Buber, ver Bibliografía)

A posteriori, Kropotkin retoma desde su perspectiva la obra de Proudhon y de Bakunin. Reivindica la organización medioeval (tanto de las ciudades como de los talleres de producción) como la forma más apropiada para el desarrollo en libertad de los individuos evitando de esta manera el punto básico en discusión entre socialistas utópicos y marxistas. Es remarcable también en la obra de Kropotkin la investigación acerca de la moral desde un punto de vista científico a partir de Kant y Darwin. Tan importante es la influencia de Kropotkin en Quiroule que algunas frases de éste pueden reconocerse casi textualmente en la Ciudad Anarquista Americana.

Como decíamos más arriba, en el marco imaginario de esta novela, la Revolución había triunfado en nuestro país implementando un estado de bienestar total, siendo entonces responsabilidad del nuevo-Nuevo Mundo liberar al Viejo Continente del yugo esclavizador. No nos sorprende que esto haya sido soñado por uno de los anarquistas europeos contenidos dentro de la gran ola migratoria que desde fines de SXIX hasta principios de SXX llegó masivamente a echar raíces o en menor número sólo de paso para “hacer La América” y volver a sus tierras de origen. En todos los individuos de esa gran masa, consciente o inconscientemente subyacía la esperanza del retorno al lugar de nacimiento, aunque no lo hubiesen llevado al terreno de los actos. También ocurrió lo propio con los anarquistas inmigrantes quienes con su visión universalista lucharon en los primeros gremios locales en tanto habitantes definitivos de estas tierras o bien obteniendo dinero “fácil” en América para así poder realizar la ansiada revolución en su tierra natal (p.ej. Enrico Malatesta).

No nos proponemos escribir aquí un ensayo sobre el anarquismo en Argentina (recomendamos profundizar a través de los trabajos que han publicado entre otros Juan Suriano, Christian Ferrer y Osvaldo Bayer), aunque corresponde citar brevemente que como resultado de una gran simplificación (intencional) en los medios masivos se ha vinculado a los anarquistas sólo con la crónica de las acciones más sonadas (atentados terroristas reales), pero no debe dejar de reconocerse también que por su característica intrínseca no constituyeron un bloque único y la gran mayoría de ellos no participó directamente de los atentados sino del decisivo impulso inicial a la organización de los reclamos de los trabajadores (mediante la formación de los primeros gremios argentinos), de la implementación de las entrañables bibliotecas populares, centros asistenciales y participativos de todo tipo, alimentando una corriente comunitaria ascendente (desde las bases) abiertamente contrapuesta al “mainstream” (derrame descendente) que por aquellos tiempos con cuentagotas y a su antojo administraba una burguesía agropecuaria anglófila aferrada al poder, omnipresente en la producción cultural y en el mármol.

Un dato trascendente es que uno de las primeras asociaciones de trabajadores fue un importante sindicato anarquista (Federación Obrera Regional Argentina – FORA). Según dice Christian Ferrer en “Cabezas de tormenta”: “...Hacia 1910, la policía calculaba que había entre 5000 y 6000 fieles a “las ideas” en la Argentina. Esa cantidad de anarquistas organizados era altísima. En la mayor parte del mundo, apenas un puñado de partidarios y simpatizantes – la mayoría, inmigrantes o viajeros- activaba intermitentemente, mantenía alguna correspondencia con centros emisores de ideas, se involucraba en huelgas, o bien editaba alguna publicación”…”la historia de los anarquistas es la historia de las experiencias migratorias.”… Todas esas individualidades eran como “células” de un “tejido” internacional (y sigue diciendo Ferrer): “… Al comienzo no eran más que un puñado de personas diseminadas por Europa alrededor de varios padres fundadores cuyas obras nutrirían su patrística: Bakunin, Proudhon, Kropotkin, Malatesta; luego serían cientos los “apóstoles de la idea” que la dispersarían por ultramar…””…más tarde llegarían los organizadores de sindicatos y huelgas: ceneteros, foristas, wooblies, y junto a ellos los indómitos y los “indisciplinados”, casi siempre fuera de la ley y sólo atentos al cristo de sus convicciones…””…Y sin embargo siempre fueron pocos, una especie en peligro de extinción, aves fénix. La flora y fauna anarquista es el fruto y cría de una evolución plástica, cuyas mutaciones se combinaron entre sí o se enrocaron con otras ideas y prácticas entre 1850 y la actualidad. La migración anarquista fue un proceso exitoso aunque caprichoso, al igual que los desplazamientos de un caballo por el tablero de ajedrez…””…Y no fueron solamente sus actos impulsivos y sus personalidades irreductibles la causa del halo luciferino que les fuera endilgado; también lo fue el hecho de pretender derribar al pétreo dios de la jerarquía, al que distintas sociedades han padecido o resistido a lo largo del tiempo pero al que nunca fueron capaces de imaginar acéfalo, excepto en las utopías felices…” (“Ave Fénix” de Christian Ferrer, ver Bibliografía)

Las fuerzas de seguridad de los países del Viejo Continente coordinaron su accionar con sus colegas de América a los efectos de actuar en forma conjunta. Los pasos de algunos activistas venidos al Nuevo Mundo (como Enrico Malatesta por ejemplo) fueron seguidos de cerca a través de acciones de inteligencia. Según se comenta en el libro “Entre el Fuego y la Rosa” de Hugo Mancuso y Armando Minguzzi:… “La información requerida por el Ministerio del Interior de Roma se refiere a la posibilidad de que los anarquistas residentes en Buenos Aires organizaran una expedición armada contra Italia, chance que el ministro veía muy lejana. El mismo Mazzini se había empeñado en formar colonias de italianos en el exterior, mayoritariamente entre los exiliados políticos, que pudieran ser utilizadas oportunamente para derrocar violetamente a los diferentes reinos de la península e instalar su tan anhelada república. Bajo esta dimensión, en la cual se forma la clase dirigente italiana en el transcurso del SXIX, es más entendible el temor que suscitaba una eventual expedición armada, al mando de Malatesta, desde la Argentina hacia Italia”…

La represión a las primeras expresiones de la clase trabajadora fue muy sangrienta (la Semana Trágica por ejemplo), así como también los atentados terroristas que se produjeron como respuesta a la misma en ambas márgenes del Río de La Plata, Buenos Aires y Montevideo.

Así como en el resto del Mundo, las ideas anarquistas no prosperaron en Argentina como algunos hubieran deseado. Fueron el germen innegable de las conquistas sociales que luego lograron implementar otras corrientes políticas, de un gran número de núcleos de participación, algunos de los cuales aún hoy funcionan, el continente de una abrumadora cantidad de bibliografía y material gráfico que puede encontrarse en algunos centros de investigación o en los cajones y baúles abandonados de las casas de los abuelos y bisabuelos inmigrantes.

La sociedad dista mucho actualmente de los ideales libertarios individuales, o de los esfuerzos colectivos de las agrupaciones de trabajadores que en pretéritos tiempos convocaron multitudes. Pero sin embargo debemos rescatar su aporte. ”… De no haber existido anarquistas, nuestra imaginación política sería más escuálida, y más miserable aún. Y aunque se filtre a “cuentagotas”, la “idea” sigue siendo un buen antídoto contra las justificaciones y los crímenes de los poderosos…” (“Cabezas de Tormenta”, Christian Ferrer, ver Bibliografía).

La mayoría de las motivaciones que inspiraron a los anarquistas y entre ellos a Pierre Quiroule siguen aún vigentes, lo que refuerza el carácter referencial de sus ideas.

Biografia del Autor




Nació en 1960. Vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina.

Se formó como músico e ingeniero especializándose luego en informática. Estudió guitarra de jazz y armonía. Fue líder o formó parte de varios proyectos musicales en los estilos de jazz moderno y tango. Se desempeña profesionalmente desarrollando sistemas en el área de informática, especializándose en comercialización a través de Internet y canales tradicionales.

Comenzó en la realización audiovisual como parte del grupo de cine independiente “Cinetroupe” participando en festivales de Argentina, Yugoslavia, España y Hungría. En 1992 comenzó la realización en forma integral de videoarte, video instalaciones, video performances y simulaciones 3D. Sus trabajos han sido exhibidos o realizados en Argentina, Uruguay, Paraguay, Colombia, Perú, Chile, Cuba, Estados Unidos, Canadá, España, Austria, Inglaterra, Alemania y Francia.

Utiliza fundamentalmente los nuevos soportes digitales y procedimientos del arte contemporáneo. Sus trabajos denotan influencias del montaje cinematográfico, el cine de animación experimental y documental. Los ejes de su obra son la Utopía, la relación del Hombre con la tecnología, la inmigración y la identidad nacional, la Historia Argentina reciente y la problemática socio-política.

Ha recibido premios y reconocimientos, entre ellos el Primer Premio en el Salón Nacional de Artes Plásticas año 2001 (Sección Instalaciones), la Beca-Subsidio a la Creación Artística de la Fundación Antorchas año 2004 (Categoría Multimedia) y el segundo premio en el concurso de Arte y Nuevas Tecnologías de MAMbA-Telefónica año 2005 (proyecto Multimedia).

Realizó proyectos de intercambio con artistas argentinos y alemanes como Cimarrón, Drei Ufer, etc. incluyendo acciones, instalaciones y performances en ambos países, también con artistas uruguayos tanto en Argentina como en Uruguay y últimamente participó en Alemania en Zelle05-Kreuzungen junto con Jana Milev (Alemania), Susan Hefuna (Egipto) y Vadim Zakharov (Rusia).

Trabaja también en el género documental registrando obra y performances de artistas plásticos (León Ferrari para la Universidad de Essex, Ana Eckell para el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, y entre otros Marcela Cabutti, Esteban Álvarez y Tamara Stuby, Gabriela Larrañaga, Diego Perrotta y Eduardo Molinari).

Produjo una serie de videos basados en performances ideadas y realizadas por León Ferrari en las que se desempeñó como co-realizador.

Sus últimos trabajos se están desarrollando en el ámbito del multimedia, por ejemplo el Proyecto Pulqui II (libro, CD y DVD) y La Ciudad Anarquista Americana, una simulación 3D en base a la obra utópica de 1914 de Pierre Quiroule, en el que colaboró en los diseños de las casas la Arquitecta Celia Guevara, próximo a salir como reedición digital del libro homónimo.